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sábado, 17 de septiembre de 2011

Casi todo el pastel es para unos pocos


El mundo no es solidario. Un 15% de la población acapara el 79% de la riqueza. Lo trágico es que la situación se agrava, va a más. Cada vez lo hacemos peor. La desigualdad crece, la brecha se agranda. La diferencia entre agraciados y desgraciados se ha doblado en 30 años. La pobreza tiene su origen en una relación injusta entre todos los miembros de este pueblo grande al que llamamos Planeta Tierra. Siendo los privilegiados un poquito más austeros y un poco menos irresponsables, sería suficiente para que cambiasen sustancialmente las vidas de los que lo pasan mal en la aldea global. No parece mucho pedir si se trata de conseguir que el conjunto de los habitantes del pueblo mejore. Es el mejor reto para este siglo XXI. 

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