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lunes, 13 de abril de 2015

La rabia de la sangre


En medio del arrebato rojo crece un aplomo borroso que se hace intenso para imponer el compás, el punto que contrarresta el coraje, el temple rasgado, la calma. Nace el arranque del fuego, el sentimiento que manda. Cuando el flamenco es el dueño, la fuerza de la sangre se desata, la rabia inunda la escena, la pasión se desparrama. A partir de ahí el cante desgarra el silencio y es el coraje el que canta. La poesía es la que baila. 

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