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sábado, 24 de enero de 2009

En tono marroquí

Es una foto que abunda ésta de los saquitos de pigmentos. No resulta en absoluto original. Es muy frecuente encontrarla en folletos turísticos de Marruecos, en catálogos o en guías de viaje. Nunca me pareció nada especial y siempre dudé de que fuese identificativa del país. Sin embargo, aunque quizás  haya hecho más de dos mil fotos en este viaje, si tuviese que elegir una a modo de resumen, quizás me quedase con ésta. Creo de verdad que esto es Marruecos. Pero no sólo porque al visitante le trae a la memoria el paseo por cualquier medina durante el viaje, sino también porque conceptualmente Marruecos es así, un muestrario variado y espectacular de sensaciones, contrastes muy acentuados, belleza sin estruendos, colorido impactante, sencillez y espectáculo visual. Una degustación continua de alegría, tradición y atrevimiento simultáneos. Un lujo auténtico para el ánimo y para la vista.

viernes, 16 de enero de 2009

Con la mirada gacha



Casarse en Marruecos es algo especial. Ningún acontecimiento es más celebrado. La boda es un espectáculo colorista y festivo, que todas las marroquíes sueñan con protagonizar algún día. Sin embargo, este ceremonial tradicional, que en el fondo no es otra cosa que una celebración colectiva ante el comienzo de una nueva vida, desde una óptica occidental puede interpretarse como el arranque hacia el sometimiento definitivo de la futura consorte. Es la preparación para la mutación de la mujer a la edad madura, pero también es la muerte simbólica de la libertad que disfrutaba en la etapa anterior. Un ejército de especialistas, maquilladoras, peluqueras, decoradoras, bordadoras, modistas, cocineras y maestras de ceremonia ponen en juego toda su sapiencia para engalanar y embellecer a la novia a fin de elevarla a la condición de ser sublime, pero a la vez emborracharla de lujo, de alegría y de felicidad para empujarla a dar un paso que no quiere dar. Después de la ceremonia de purificación del hamman, y del ritual de la henna, la mujer espera la llegada del varón. Parte del día aguarda su aparición con un velo que le cubre el rostro. Cuando se acerca el momento se viste el traje ceremonial y se despoja del velo, pero no puede levantar la vista. Ha de esperar a su hombre con la mirada gacha. 

miércoles, 14 de enero de 2009

Riesgo invisible

El muchacho se lo piensa detenidamente. Va a hacer un salto importante y no quiere lesionarse. Más vale ser prudente. De la evaluación que haga dependerá el desenlace final. La lectura sería correcta si no se viese que el suelo está a escasos centímetros de sus pies, por lo que resulta un tanto sorprendente la expresión preocupada de su rostro, que parece querer medir con precisión el riesgo al que se va a someter si toma la decisión irreversible de saltar al vacío. Lo que no dice la imagen es que se acaba de dar la vuelta con el miedo metido en las venas. A su espalda, el metro escaso de desnivel se convierte en un muro espectacular que cae directamente sobre el mar desde una altura considerable.

Compositivamente la foto es interesante gracias a esa graduación en la forma que recorre la imagen de izquierda a derecha. El desequilibrio que produce la figura del chico se compensa en parte gracias al color azul verdoso de las ventanas de la casa en el otro extremo .

lunes, 12 de enero de 2009

Muy cerca de lejos

España y Marruecos están muy cerca y se quieren, pero no es suficiente. La pareja no funciona. A pesar de la proximidad geográfica (sólo un ratito en barco nos separa) y del cariño (que se percibe intenso en ocasiones), al caminar por Marruecos algo nos recuerda constantemente que no estamos en casa. En todo momento se palpa otra cultura, otros colores, otro ritmo, otras inquietudes, otro tiempo. En el mismo Tánger, muy occidentalizado y a un tiro de ferry de Tarifa, el movimiento de la gente en la calle o en la playa es diferente al que se vive en el lado norte del estrecho. De ahí para abajo la pobreza aprieta y Europa se aleja muy deprisa. Cuando se sale de Tánger solamente se aprecian ráfagas residuales de globalización, Marruecos se hace más suyo y se empieza a percibir con toda su intensidad el latido propio de la vida árabe.

España y Marruecos son los países vecinos con mayor diferencia de renta del mundo. En 20 años la distancia económica entre ambos ha pasado de 6 a 13 veces. Rabat y Madrid no es que sean distintos, son desiguales.

miércoles, 7 de enero de 2009

Airear los trapos limpios

Airear los trapos, aunque sean limpios, no sólo no suele estar bien visto, sino incluso en muchos casos prohibido. Procuramos ocultar celosamente nuestras cosas personales a los ojos de los demás. Somos exageradamente púdicos. Tanto es así que preservamos a cal y canto nuestras interioridades, pero casi con el mismo celo las exterioridades. El mundo desarrollado cada vez nos va haciendo un poco más opacos. No sólo no queremos que se conozca públicamente la intimidad de nuestra alcoba, nuestras inclinaciones políticas o el dibujo de nuestros calzoncillos, sino que procuramos que nadie entre en nuestra casa si hay zafarrancho o si estamos con los rulos puestos.   
Pero son falsos temores. Aunque suene a perogrullada, realmente no hay nada que esconder cuando no tenemos nada que ocultar. La prueba está ahí, la imagen no es censurable en ningún sentido, tiene encanto visual y se puede considerar en todos los aspectos políticamente correcta. 
Normalmente tienen que darse dos circunstancias para hacerse con una foto: La primera es verla, planteársela como fotografiable y la segunda accionar el disparador en el momento oportuno (en este caso la segunda poco meritoria por tratarse de una imagen estática).