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martes, 7 de abril de 2015

Sin ganas de sonreir

La mujer es correosa pero la jornada es más. Se hace visible el agotamiento sin tapujos. Los pies no le caben en las babuchas y el cansancio le llega hasta el alma. Cuando todavía faltaba un mundo para que empezase a romper la mañana ya estaba en marcha. Hay que llegar temprano, el mercado está vivo a primera hora. Casi 15 kms de caminata y 20 kilos a la espalda. Ahora su corazón no tiene ganas de sonreír. No ha habido mucha suerte y le duele el regreso. Se le antoja eterno.

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