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domingo, 10 de noviembre de 2013

La suerte se acerca deprisa

Clava los pies en la arena y el tiempo de inmediato se suspende. El corazón brinca inmóvil mientras la potencia bestial se arranca. Un silencio espeso reparte pánico en la grada. El riesgo astifino aprieta el fajín del torero hasta complicarle el aliento. La suerte se acerca deprisa hasta un suspiro escaso de la taleguilla. Si pasa de largo reventará de palmas el tendido alborotado. Si se fija en la entrepierna, el reloj tendrá que detenerse para que una pincelada intensa coloree de sangre la arena de la plaza.