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sábado, 14 de abril de 2012

El grito de la piel



Como siempre, se acercó despacio al fin del mundo. Escuchó atenta la queja silenciosa de su piel al contacto con aquellas manos sedientas. Hacía tiempo que no se estremecía. Trató de evadirse. Se entretuvo un instante en la mancha de humedad que había en la pared al lado de la cama. Cerró después los ojos para huir mejor y concluyó que en tiempo de crisis los 30.000 euros anuales libres de impuestos la convertían en un ser privilegiado. Por un momento se sintió orgullosa de su cuerpo. Sus labios intentaron dibujar una sonrisa agradecida cuando se dio cuenta de que una lágrima comenzaba a abrasarle la mejilla.

sábado, 10 de marzo de 2012

El artista es la luz

Cuando los hados sonríen, una composición sencilla puede crecer al infinito. De puntillas y a escondidas, se acercan sigilosos a la escena para impregnar el espacio de colores inesperados, expresividad, irisaciones sorprendentes y reflejos imprevistos. Todo lo hacen brotar sin permiso de la nada. El impredecible resultado se llena de fuerza y emociona. La responsable de ese acabado sorprendente, la culpable de los aplausos, es la luz del atardecer. De ella nace el milagro, ella es quien convierte en arte la rutina. Ella es la dueña de la magia.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Aseo con mimo


Acaba de levantarse. Como cada día, a Fatu le emociona saltar de la cama para ir corriendo al único grifo del patio. Lo abre con exquisito cuidado. No quiere de ninguna forma que el alma, a medio camino entre el temor y la esperanza, se le desparrame. El milagro dura solamente unas horas al día y hoy se ha levantado un poco tarde. A pesar de lo mucho que escasea el agua -o precisamente por ello-, disfruta aseándose con mimo. Da gusto verla hacer. Tiene una desarrollada habilidad para conseguir que ni una sola gota se distraiga de su cometido.  

sábado, 14 de enero de 2012

La velocidad de la vida

El ritmo es endiablado. Mientras disfrutamos del paisaje el tiempo pasa inexorable por nosotros a una velocidad vertiginosa. La vida vuela sobre los raíles y la tierra se va quedando atrás sin apenas permitirnos darnos cuenta. Caminamos a toda prisa hacia una estación fantasma. Un andén inexistente nos espera, se nos viene encima a toda prisa. La distancia al infinito se acorta a cada instante. En los vagones de este tren endemoniado no hay previstas salidas de emergencia. El viaje finalmente nos depara un silencioso impacto mortal con el vacío.   

martes, 10 de enero de 2012

El pasado era así

Los ladrillos hacían crecer la alegría en las ciudades. Eran años de esplendor. Mucha gente se frotaba las manos, empresas y ciudadanos se endeudaban sin reparo hasta las pestañas al abrigo de la bonanza. La proximidad del paraíso alentaba los ánimos. La carrera desenfrenada de los precios iba acelerando la locura colectiva. De un momento a otro se esperaba la llegada de los dioses cuando, de repente, alguien se dio cuenta de que estábamos construyendo rascacielos sin cimientos. Entonces, automáticamente, el mundo se desplomó.