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domingo, 22 de febrero de 2009

Caminos encontrados


Dice la teoría que al observar una fotografía la mirada sigue un recorrido complejo marcado por la estructura de la imagen y por la predisposición del contemplador. En este caso, el recorrido es sencillo. Tres manchas y tres líneas son las claves. La vista sigue las huellas que atraviesan la imagen, para detenerse sin remedio en las figuras. Posiblemente en primer lugar, porque ocupa el centro, nos vamos siguiendo las huellas del cestero que airea su mercancía de un lado a otro de la playa y, desatendiendo las normas elementales de la composición, está a punto de salirse del plano. En dirección opuesta una pareja de jóvenes totalmente ajena al movimiento del vendedor. Por último (las dos primeras están en movimiento y ésta es estática), la vista se para en el ángulo inferior izquierdo. Se ve a otra persona y se adivina a alguien más refugiado bajo la sombrilla. Mientras toman el sol los potenciales clientes no van a por el producto, el producto tiene que colocarse delante de sus narices. El trabajo del cestero es arduo, no hay duda. A la intemperie y con fatiga no hay tarea fácil. Las sombras intensas dicen que el calor aprieta. Para colmo, no tiene más remedio que llevar a cuestas muchos modelos para atender todos los gustos. No puede dejar escapar la venta. 

3 comentarios:

  1. Una foto muy bien vista y muy bien contada, la postura del vendedor,inclinado hacia delante, habla de lo duro que es trabajar donde otros disfrutan y se refrescan.
    Un saludo

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  2. Una foto genial!!!
    la explicacion perfecta...

    felicidades por esta magnifica toma!

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  3. A veces la composición mas sencilla, es la mas destacada. Me gusta tu propuesta y el punto de vista.

    Un saludo,

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