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domingo, 20 de diciembre de 2009

Tono otoñal


Con esta foto participo en la "Quedada fotográfica de este mes, cuyo tema es "El otoño".


El diálogo entre el fotógrafo y el entorno es constante e inevitable. El simple acto de enfrentarse a un momento, detenerse ante él y capturarlo de una forma concreta es lo que define al autor y hace especial la fotografía. Para mí, en el tono, en la sensación y en la esencia, el otoño se parece bastante a esta imagen. 

domingo, 13 de diciembre de 2009

Sangre irreal


El descubrimiento de la fotografía hizo posible el milagro de plasmar un instante de realidad, pero eso no significa que la fotografía atrape el pasado de manera fiel. Decía Cartier-Bresson que la verdad sólo surge cuando están en el mismo punto de mira, el ojo, el corazón y la mente. Es posible, pero habría que puntualizar. Es relativamente fácil que el observador, con el punto de mira que el fotógrafo le concede, no tenga posibilidad alguna –o muy pocas- de acercarse a la realidad. En este caso la visión de la imagen –dramática, espeluznante- puede colocar nuestra mente en un campo de exterminio. Para conocer la realidad del momento, el observador únicamente dispone de ese punto de mira en el que el fotógrafo ha puesto el ojo y el objetivo, pero éste tiene que conseguir transportarle a aquel punto de la realidad y no a otro. Y para eso, el corazón del fotógrafo tiene que ser honrado. Llevar el equivocado ojo del observador como quería Cartier-Bresson, reconducir su mirada desde el campo de concentración alemán hasta la manifestación reivindicativa de un colectivo madrileño en defensa de los animales –la verdad del momento-, sería fácil con otro punto de mira. 


domingo, 29 de noviembre de 2009

Paso ligero


Muchas veces al leer una foto se aprecian contrastes inesperados que aportan el atractivo suficiente para evaluarla positivamente. Esta imagen no tiene en principio nada especial, puede ser una más del montón, pero algo nos obliga a pararnos ante ella para hacer una observación más minuciosa. Algo poco perceptible acapara nuestra atención. Puede ser la contraposición entre el movimiento frontal de los maniquíes y el transversal de la mujer, el contraste entre el color y la robótica forma de andar de los unos frente al tono terrenal y el caminar mundano de la otra, la complejidad del trío en oposición a la soledad de la figura única, la mirada directa de ellos cruzándose con la expresión cabizbaja de ella. Sean esos u otros los ingredientes, lo cierto es que la imagen aprueba con éxito la prueba de nivel.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Pasión turística


Por un lado es sábado. Desde primeras horas el grupo se reúne en torno al guía en la Plaza Mayor para iniciarse en la riqueza oculta de los rincones de Madrid. Por otro lado el sol ya hace rato avanza pero ellos no han terminado de exprimir la noche y el amor no entiende gran cosa de horarios. Por un momento, un lado y otro confluyen. Tiempo y lugar únicos. Guía y grupo observan abiertamente algún detalle imperceptible escondido en la histórica farola, mientras de reojo admiran el descontrol de los enamorados que no pueden atender al mundo ni son capaces de encontrar la forma de aparcar por un momento sus pasiones desatadas.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Placer solitario


Es cierto que cada cual tiene su forma particular de divertirse. La diversión puede tener infinitos matices pero hoy, para la mayoría, tiene que ver con la realización de muchas actividades. No se puede estar ocioso. Sin embargo, abunda en el mundo desarrollado la gente que hace muchas cosas y se aburre soberanamente. Por eso resulta admirable que haya personas que no necesitan casi nada ni casi a nadie para divertirse, personas que ponen sus cinco sentidos en una actividad poco ruidosa, poco espectacular, sencilla, que les gusta y les resulta placentera. Algunos incluso no precisan ni contrincante para jugar una partida a las damas. 

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Ignorancia colectiva o multitud inteligente?


Esta es la foto con la que participo este mes en la "Quedada fotográfica", cuyo tema es "Multitud".
La “Quedada” es un claro ejemplo de que el desarrollo de las tecnologías basadas en internet supone una revolución en los movimientos sociales. El mejor ejemplo es la consolidación de los denominados flash mob (movilizaciones instantáneas) que se están realizando en todo el mundo. Nace una nueva filosofía colectiva capaz de crear ciudadanos comprometidos y participativos (multitudes inteligentes les llama el profesor Howard Rheingold) con potencial suficiente para derrocar gobiernos, obligar a bajar precios a las multinacionales o doblegar a poderosos en todo el mundo. Estas nuevas dinámicas infunden mucho miedo al Poder, que trata por todos los medios de limitar el avance. De nosotros depende que los ciudadanos de mañana seamos usuarios inteligentes o consumidores aborregados de tecnología a los que se priva de la posibilidad de innovar.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cinco dedos para detener la locura


Con esta foto participo en la "Quedada fotográfica de blogueros" este mes, que el tema es "El número 5"
Delante de la ropa que usaban los prisioneros del campo de exterminio de Mauthausen, en el que fueron asesinados miles de españoles, una mano blanca emerge de la nada. Con los cinco dedos extendidos parece empeñarse en pedir una tregua a la barbarie, una llamada a la reflexión para detener inocentemente la locura.

jueves, 22 de octubre de 2009

Barcas muertas

No hay cementerios para barcas. Las barcas se mueren donde pueden. Cuando se jubilan buscan un lugar recogido y se acurrucan. No hay agonía. Sin lamentos ni lágrimas se entregan suavemente a su final. Van dejando que el mar las envuelva poco a poco, hasta apoderarse completamente de ellas y caer sumidas en una especie de sueño eterno. Entonces, en silencio, desaparecen para siempre.

jueves, 8 de octubre de 2009

Lluvia enrejada

No se sabe a ciencia cierta por qué nos gusta algo, por qué nos parece bello. Lo que ahora vemos hermoso no lo era antesdeayer y lo que a uno le maravilla resulta totalmente indiferente para el que está a su lado. Es así. Qué le vamos a hacer. Por suerte, los científicos no han identificado todavía el gen que define la belleza. Posiblemente no exista o quizás sea distinto en cada persona. Porque todos sentimos diferente.

Ésta puede ser (y lo es) una imagen poco llamativa. Sin planteamiento, un tanto indefinida, desenfocada, poco descriptiva, con ruido e incluso sucia. Pero, con todo y con eso, aunque vaya en contra de muchos cánones, es una foto hermosa. Porque en el fondo, algo es hermoso si alguien lo considera así.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Ver recordar

El hombre se asoma al día sin demasiado entusiasmo. No sabemos lo que divisa desde la ventana, pero ni eso ni la climatología adversa acaparan la atención del protagonista. Aunque parece dirigir su mirada al exterior, es evidente que está mirando hacia muy adentro. Los días otoñales invitan a la nostalgia. En el momento del disparo la cámara no ha captado a un hombre mirando por la ventana en un día lluvioso. Realmente la imagen nos muestra a una persona a la que se le ve recordar.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Una espera resignada

Normalmente la espera viene inevitablemente teñida de incertidumbre (“no va a llegar a tiempo”, “¿para qué me habrá citado?”, “tarda más de lo que debiera”, “¿vendrá?”). Si siempre entraña dudas, especialmente complicada es la espera de los enamorados y la de los que no sospechan siquiera lo que está por llegar. La letra de una canción de Amistades Peligrosas decía que “larga es la espera cuando se quiere, pero más larga es la espera sin saber lo que se espera”.
En este caso empieza a atardecer, el día se ha ido gastando y la espera de las protagonistas parece haber sido larga y tranquila. No se aprecian por ningún lado atisbos de inquietud. En este instante todas las emociones de la niña se limitan al intenso mundo que se dibuja en las páginas de su libro. El resto no le preocupa. Por su parte, el tiempo de la mujer discurre sin impaciencia totalmente ajeno a lo que pasa ante sus ojos o transcurre a sus espaldas. Aislada del entorno dormita acodada en el respaldo de la silla, estratégicamente situada al efecto, mientras aguarda confiada el final de una espera que en modo alguno le desespera.

miércoles, 8 de julio de 2009

Mirada contra corriente


La corriente no cambia de sentido. En un colectivo el rumbo es el mismo para todos. La inmensa mayoría marcha en la dirección que las circunstancias marcan, siguen el ritmo general, la tónica impuesta o la tendencia dominante. En ocasiones aparece un elemento discordante, algún rebelde descarriado que no se rige por las mismas leyes que los demás, o alguien a quien sus vísceras le obligan a reaccionar en sentido diferente. En este caso, todas las jóvenes de la imagen caminan hacia la entrada del edificio atraídas por algo que les espera en el interior. Todas menos una, a la que no tientan especialmente las promesas que se avecinan. El foco de atención de la muchacha que gira el rostro está en el lado opuesto, a su espalda. La mirada es interrogante y ligeramente preocupada. Parece interesada en algo concreto de lo que se separa y tiene dudas. No sabe cómo será el reencuentro. Por eso quiere apreciarlo hasta dejar de verlo.

martes, 23 de junio de 2009

¡Barça!,¡Barça!, ¡Ra, ra, ra!


En la mitología egipcia Ra es el gran dios, el dios sol, el símbolo de la luz y de la vida. El sol también está representado por su disco, Atón, del cual manan múltiples rayos a modo de manos benefactoras que proporcionan prosperidad y felicidad a los humanos.

Los abundantes aficionados egipcios y del resto del mundo, los españoles no futboleros y hasta algunos hinchas del Madrid, reconocen que el Barça ha demostrado este año su poderío, su fuerza, su superioridad. Es un campeón, un ente especial tocado de la mano de los dioses, el equipo de la trihazaña, el conjunto capaz de una heroicidad digna de perpetuo reconocimiento mundial. Por mucho que Florentino se preocupe de eclipsar en cuatro días la bien ganada aureola divina del Barcelona empapelando periódicos y televisiones con los euros de Ronaldo y de Kaká, el mensaje ha llegado muy lejos y muy alto. En este tendal de Alejandría, el Barça y el gran dios sol son equiparables. Dioses y/o héroes, codo con codo, juntos en una esquina los mitos, la fé y las ilusiones. ¡Barça!,¡Barça!, ¡Ra, ra, ra!

martes, 2 de junio de 2009

En Shali hay que adivinar a las mujeres


Hacia la otra orilla del Gran Mar de Arena se encuentra el oasis de Siwa. Tradición y barro son los ingredientes que hacen de esta isla del pasado algo verdaderamente especial. El aislamiento histórico en el que ha estado sumido este pueblo de Shali, por culpa o gracias al desierto, le confiere una personalidad única y le convierte en un lugar paradisíaco. Los burros y las bicicletas son los medios de transporte más utilizados por los hombres de esta población berebere, conservadora y hospitalaria, en la no resulta nada fácil comprobar que hay mujeres. Las hembras nunca se ven por la calle, hay que adivinarlas debajo de las túnicas.

 

El Gran Mar de Arena


No es sencillo entrar en la esencia de un paisaje como éste. Exige cuando menos acercamiento, tiempo y pasión. A cambio, el desierto se ofrece como un lugar de mil aspectos luminosos y diferentes, todos ellos seductores. El Gran Mar de Arena es uno de los lugares más áridos de la Tierra, un espacio remoto que las caravanas trataron de evitar por todos los medios, pero fascinante como pocos y con una capacidad embrujadora a la que no han sabido resistirse exploradores y aventureros de todas las épocas.

jueves, 28 de mayo de 2009

Más allá del hombre


Dicen los libros que en esta zona del desierto occidental de Egipto la arena sepultó a 50.000 hombres del ejército del rey persa Cambises cuando se dirigían hacia el oasis de Siwa, y también se comenta que los científicos de la NASA realizan expediciones a estos parajes para tratar de entender el posible comportamiento sobre la superficie de Marte, el Planeta Rojo. Realmente el paisaje parece pertenecer a un mundo incompatible con el ser humano, a una Tierra más allá del hombre. También sorprende comprobar, en contra de lo que pudiera parecer, que nada en el desierto es monótono. 

David frente a Goliat


Hay fotos que se defienden a sí mismas. No necesitan de grandes alardes para ganarse la simpatía o el aplauso. Pueden no ser impactantes, ni ser técnicamente perfectas pero llaman la atención. Esta es una de esas fotos, una foto de color. En primera instancia es el color el que nos engancha. Una mancha amarilla en medio de un mar verde. Pero una vez que nos hemos detenido, leemos un poco más despacio y descubrimos otros matices. En realidad se trata de una insignificante mancha amarilla haciendo frente a un verde que lo domina casi todo. Y le hace frente con éxito. Nos viene a la mente el débil contra el poderoso, nadar contra corriente, las reivindicaciones de las minorías o David frente a Goliat. Las imágenes dicen muchas cosas aunque no hablen.

domingo, 22 de febrero de 2009

Caminos encontrados


Dice la teoría que al observar una fotografía la mirada sigue un recorrido complejo marcado por la estructura de la imagen y por la predisposición del contemplador. En este caso, el recorrido es sencillo. Tres manchas y tres líneas son las claves. La vista sigue las huellas que atraviesan la imagen, para detenerse sin remedio en las figuras. Posiblemente en primer lugar, porque ocupa el centro, nos vamos siguiendo las huellas del cestero que airea su mercancía de un lado a otro de la playa y, desatendiendo las normas elementales de la composición, está a punto de salirse del plano. En dirección opuesta una pareja de jóvenes totalmente ajena al movimiento del vendedor. Por último (las dos primeras están en movimiento y ésta es estática), la vista se para en el ángulo inferior izquierdo. Se ve a otra persona y se adivina a alguien más refugiado bajo la sombrilla. Mientras toman el sol los potenciales clientes no van a por el producto, el producto tiene que colocarse delante de sus narices. El trabajo del cestero es arduo, no hay duda. A la intemperie y con fatiga no hay tarea fácil. Las sombras intensas dicen que el calor aprieta. Para colmo, no tiene más remedio que llevar a cuestas muchos modelos para atender todos los gustos. No puede dejar escapar la venta. 

viernes, 6 de febrero de 2009

El salto del ángel






















El muchacho no lo quiere saber, pero para los mirones no hay ninguna duda de que, por lo menos, se juega los dientes en el lance. Deja boquiabierto al respetable con su más difícil todavía. Prima en la faena la valentía, el aplomo y la osadía. Pero hay, sobre todo, un derroche exagerado de inconsciencia. Con las manos atrás, para dejar constan cia gráfica de que la entrada en el agua será de morros, hay que hilar fino para no dejarse los piños en la aventura. El protagonista dispone aproximadamente de un suspiro para no salir mal parado y que la chulería no se convierta en desastre. Su salvavidas es efímero: dura justo el tiempo que tarda en remitir la ola. Si se lanza un segundo antes se estampa de bruces contra la piedra. Si se retrasa lo más mínimo se parte el alma contra la misma roca que no se percibe, aunque es evidente que espera a su presa agazapada bajo la espuma. Pero se tira justo en el momento preciso. Pericia milimétrica gracias a la cual unos pocos centímetros de agua interpretan a la perfección el papel de ángel de la guarda. 

sábado, 24 de enero de 2009

En tono marroquí

Es una foto que abunda ésta de los saquitos de pigmentos. No resulta en absoluto original. Es muy frecuente encontrarla en folletos turísticos de Marruecos, en catálogos o en guías de viaje. Nunca me pareció nada especial y siempre dudé de que fuese identificativa del país. Sin embargo, aunque quizás  haya hecho más de dos mil fotos en este viaje, si tuviese que elegir una a modo de resumen, quizás me quedase con ésta. Creo de verdad que esto es Marruecos. Pero no sólo porque al visitante le trae a la memoria el paseo por cualquier medina durante el viaje, sino también porque conceptualmente Marruecos es así, un muestrario variado y espectacular de sensaciones, contrastes muy acentuados, belleza sin estruendos, colorido impactante, sencillez y espectáculo visual. Una degustación continua de alegría, tradición y atrevimiento simultáneos. Un lujo auténtico para el ánimo y para la vista.

viernes, 16 de enero de 2009

Con la mirada gacha



Casarse en Marruecos es algo especial. Ningún acontecimiento es más celebrado. La boda es un espectáculo colorista y festivo, que todas las marroquíes sueñan con protagonizar algún día. Sin embargo, este ceremonial tradicional, que en el fondo no es otra cosa que una celebración colectiva ante el comienzo de una nueva vida, desde una óptica occidental puede interpretarse como el arranque hacia el sometimiento definitivo de la futura consorte. Es la preparación para la mutación de la mujer a la edad madura, pero también es la muerte simbólica de la libertad que disfrutaba en la etapa anterior. Un ejército de especialistas, maquilladoras, peluqueras, decoradoras, bordadoras, modistas, cocineras y maestras de ceremonia ponen en juego toda su sapiencia para engalanar y embellecer a la novia a fin de elevarla a la condición de ser sublime, pero a la vez emborracharla de lujo, de alegría y de felicidad para empujarla a dar un paso que no quiere dar. Después de la ceremonia de purificación del hamman, y del ritual de la henna, la mujer espera la llegada del varón. Parte del día aguarda su aparición con un velo que le cubre el rostro. Cuando se acerca el momento se viste el traje ceremonial y se despoja del velo, pero no puede levantar la vista. Ha de esperar a su hombre con la mirada gacha. 

miércoles, 14 de enero de 2009

Riesgo invisible

El muchacho se lo piensa detenidamente. Va a hacer un salto importante y no quiere lesionarse. Más vale ser prudente. De la evaluación que haga dependerá el desenlace final. La lectura sería correcta si no se viese que el suelo está a escasos centímetros de sus pies, por lo que resulta un tanto sorprendente la expresión preocupada de su rostro, que parece querer medir con precisión el riesgo al que se va a someter si toma la decisión irreversible de saltar al vacío. Lo que no dice la imagen es que se acaba de dar la vuelta con el miedo metido en las venas. A su espalda, el metro escaso de desnivel se convierte en un muro espectacular que cae directamente sobre el mar desde una altura considerable.

Compositivamente la foto es interesante gracias a esa graduación en la forma que recorre la imagen de izquierda a derecha. El desequilibrio que produce la figura del chico se compensa en parte gracias al color azul verdoso de las ventanas de la casa en el otro extremo .

lunes, 12 de enero de 2009

Muy cerca de lejos

España y Marruecos están muy cerca y se quieren, pero no es suficiente. La pareja no funciona. A pesar de la proximidad geográfica (sólo un ratito en barco nos separa) y del cariño (que se percibe intenso en ocasiones), al caminar por Marruecos algo nos recuerda constantemente que no estamos en casa. En todo momento se palpa otra cultura, otros colores, otro ritmo, otras inquietudes, otro tiempo. En el mismo Tánger, muy occidentalizado y a un tiro de ferry de Tarifa, el movimiento de la gente en la calle o en la playa es diferente al que se vive en el lado norte del estrecho. De ahí para abajo la pobreza aprieta y Europa se aleja muy deprisa. Cuando se sale de Tánger solamente se aprecian ráfagas residuales de globalización, Marruecos se hace más suyo y se empieza a percibir con toda su intensidad el latido propio de la vida árabe.

España y Marruecos son los países vecinos con mayor diferencia de renta del mundo. En 20 años la distancia económica entre ambos ha pasado de 6 a 13 veces. Rabat y Madrid no es que sean distintos, son desiguales.

miércoles, 7 de enero de 2009

Airear los trapos limpios

Airear los trapos, aunque sean limpios, no sólo no suele estar bien visto, sino incluso en muchos casos prohibido. Procuramos ocultar celosamente nuestras cosas personales a los ojos de los demás. Somos exageradamente púdicos. Tanto es así que preservamos a cal y canto nuestras interioridades, pero casi con el mismo celo las exterioridades. El mundo desarrollado cada vez nos va haciendo un poco más opacos. No sólo no queremos que se conozca públicamente la intimidad de nuestra alcoba, nuestras inclinaciones políticas o el dibujo de nuestros calzoncillos, sino que procuramos que nadie entre en nuestra casa si hay zafarrancho o si estamos con los rulos puestos.   
Pero son falsos temores. Aunque suene a perogrullada, realmente no hay nada que esconder cuando no tenemos nada que ocultar. La prueba está ahí, la imagen no es censurable en ningún sentido, tiene encanto visual y se puede considerar en todos los aspectos políticamente correcta. 
Normalmente tienen que darse dos circunstancias para hacerse con una foto: La primera es verla, planteársela como fotografiable y la segunda accionar el disparador en el momento oportuno (en este caso la segunda poco meritoria por tratarse de una imagen estática).