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sábado, 20 de diciembre de 2008

Jugar en serio

El niño sale a la calle a jugar. Lo hace solo. No necesita ayuda para divertirse. Ya se unirá el que quiera, si alguien quiere. Una calle propicia, sin tráfico, sin elementos que compliquen sus deseos o hagan peligrar su integridad. Un rincón ideal. Y plásticamente sugerente. El lienzo se llena de ese azul acuarelado que le proporciona tono de base al escenario, de rejas oscuras para el necesario contraste y de ropa recién lavada y azulejos de colores llamativos en la puerta, que terminan de componer cromáticamente el conjunto. La guinda la pone la entrada en imagen del fucsia que viste el chaval, las escaleras que arrancan a su lado hacia ninguna parte, rematadas por encima con la forma geométrica de la ventana destartalada y la alfombra puntillista del suelo artesanal.

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